Halloween dejó de ser solo pedir dulces hace rato. Solo en Estados Unidos, el gasto de la temporada alcanzó un récord de $13.100 millones de dólares en 2025, según la National Retail Federation. Y la fiebre ya no es solo gringa: en Latinoamérica la temporada se vive doble, porque se cruza con el Día de Muertos, una fecha de enorme peso cultural y comercial que marcas de todo el mundo ya pelean por aprovechar.
Pero ojo: no todo son disfraces y dulces en la lista de compras. Halloween es un momento clave para posicionarte en la mente del público justo antes del cuarto trimestre, y una excelente excusa para experimentar con mensajes menos convencionales para tu marca.
Por eso hoy analizamos tres campañas de 2026 que lo están haciendo increíble, cada una con una jugada distinta. Toma nota, que acá hay escuela.
1. Air Wick México: “Aroma Eterno”
Qué pasó: Air Wick, una marca de ambientadores, lanzó a finales de septiembre un spot de tres minutos para su colección de Día de Muertos. El comercial sigue a un joven ciego que recorre su ciudad guiado por los olores, hasta llegar al altar que prepara su madre, atraído por el aroma del cempasúchil. De fondo, una versión de “Amor Eterno” de Juan Gabriel. Se volvió viral en TikTok con millones de mexicanos compartiendo historias de sus propios seres queridos.
Qué hizo distinto: en lugar de gritar “compra mi producto”, conectó con el corazón de México antes de intentar vender. Apoyó toda la narrativa en la relación real entre olfato y memoria emocional, justo la categoría en la que juega la marca.
Por qué funciona: porque el producto es parte orgánica de la historia, no un logo pegado al final. Cuando la gente llora y comparte, no está viendo un anuncio: está viviendo un recuerdo. Eso es alcance que ningún presupuesto puede comprar.
2. Chipotle: “Summon the Spirits Tour”
Qué pasó: durante años, los fans de Chipotle inundaron TikTok pidiendo el regreso de su margarita descontinuada. Este octubre, la marca los escuchó: lanzó el “Summon the Spirits Tour”, una gira pop-up por cinco ciudades los fines de semana, con la margarita de vuelta a 6 dólares (cinco ingredientes reales, cero saborizantes artificiales), barras temáticas y experiencias para ganar premios. Todo rematado con el regreso de su tradicional Boorito el 31 de octubre.
Qué hizo distinto: no inventó un deseo, resucitó uno que ya existía. Convirtió años de nostalgia y demanda orgánica en redes en una activación física con motivo para visitar.
Por qué funciona: porque aquí el social listening ES la campaña. Darle a la comunidad justo lo que llevaba años pidiendo genera lealtad y contenido orgánico gratis, y lo experiencial crea momentos que la gente quiere grabar y compartir. La lección transferible: tu próxima gran campaña quizá ya está escrita en los comentarios de tu audiencia.
3. Fanta: “Haunted Universe”
Qué pasó: Fanta llevó Halloween a otro nivel con un universo de entretenimiento propio, lanzado en 50 mercados. Incluye cuatro monstruos originales (un espantapájaros-calabaza, un vampiro, un Frankenstein cyborg y un DJ hombre lobo), un sabor limitado, empaque coleccionable y una colaboración con Ghost Face de Scream. La edición 2025 alcanzó 10.000 millones de impresiones.
Qué hizo distinto: en vez de alquilar licencias año tras año, Fanta construyó su propia propiedad intelectual reutilizable. Como dijo su VP global: “Lo que la Navidad es para Coca-Cola, queremos que Halloween sea para Fanta”.
Por qué funciona: porque deja de pensar en campaña y empieza a pensar en plataforma. Personajes propios = activo que crece cada año, no gasto que arranca de cero cada octubre. Y el coleccionable convierte el empaque en motor de recompra y contenido orgánico.
La lección para tu próxima campaña de temporada
Tres marcas, tres jugadas: Air Wick apostó por el storytelling emocional, Chipotle por escuchar a su comunidad y activarla, y Fanta por construir un activo de marca a largo plazo. Ninguna puso el producto por encima de la emoción, la cultura o la conversación. Para quienes hacemos marketing en LATAM, la moraleja es clara: en esta temporada, el respeto cultural, la escucha real y la conexión emocional no son “lo bonito,” son la estrategia.